
Hilando fantasías de vuelo, compartiendo la tierra que hiela el espinazo y acurrucando sus menudos cuerpos en las arenas marginales del Mapocho yacen los hijos ilegítimos de la ciudad.Sombras que se desplazan sin que nadie quiera verlas, opaca niñez corroída por el neoplástico y torturada por la indiferencia; ternura vestida con harapos y rechazado por esta nacarada sociedad; Algo de ti me falta y envidio, tu libertad...
Trato de embellecer tu sucia imagen y espero que la madre sociedad te reconozca de una vez por todas y vuelvas a usar el puesto que te corresponde por derecho.
Fabián Pacheco Barrera
El Mapocho y sus historias... nosotros tenemos o hemos sido testigos directos de varias... me gusta como escribes, siempre lo he dicho... este en particular, me intriga mucho y me hacepensar en toda esa gente que deambula sin nombre ni dirección conocida. ¿Cómo habrán caído? ¿De verdad han caído? De toda esa gente que se guarece bajo las estrellas ya sea en la orilla del Mapocho o en alguna banca del hermoseado parque, cuantos de ellos vuelven a algo que se le pueda llamar hogar. ¿Qué es para un indigente, un hogar?
ResponderEliminarEs una Salida, una LibeTAD Con consecuencias malditas. No los vemos y si lo hacemos por un lapso prolongado, nos choca.
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